Llueve en la vieja Iruña. Hace frío y las noticias sobre la energía eléctrica tienen mala pinta. Está claro que la sombra del oligopolio energético es alargada. Una vez más aparecen detalles de que en muchos asuntos vamos hacia atrás, volviendo a tiempos que creíamos superados. Mas no perdamos la esperanza, el buen futuro se hará con o sin nosotros, tras una tempestad siempre hay una calma.
Al hilo de estos tiempos revueltos os animo a dar vuestra opinión en la siguiente encuesta. Gracias por participar y seguramente dobles gracias por cocinar con energías limpias.
lunes, 24 de marzo de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
La prima vera
Retomo este blog olvidado durante un tiempo. Prefiero la prima Vera a la prima de riesgo, así que aprovechando la luz primaveral del vecino de arriba, mando un solar saludo a Solar y René.
A las orillas del Arga también ha llegado entre nubes y ambiente fresco un vigoroso sol, que canalizado en una cocina solar callejera, sigue dando que hablar a paseantes y vecinos.
Las socorridas palomitas de maíz, ecológico para más señas, continúan siendo un ejemplo menos imitado de lo que me gustaría.
Hace ya algún tiempo, contacté por correo tortuga con un profesor de Tecnología en el madrileño IES Maria Zambrano, en Leganés, Madrid. Eran tiempos en que la cocina solar con cajas de cartón parecía una broma ingeniosa y poco útil en épocas de bonanza económica. Este buen hombre se llamaba Jesús Castellanos, y
A las orillas del Arga también ha llegado entre nubes y ambiente fresco un vigoroso sol, que canalizado en una cocina solar callejera, sigue dando que hablar a paseantes y vecinos.
Las socorridas palomitas de maíz, ecológico para más señas, continúan siendo un ejemplo menos imitado de lo que me gustaría.
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| Krispetak/ Palomitas solares |
Hace ya algún tiempo, contacté por correo tortuga con un profesor de Tecnología en el madrileño IES Maria Zambrano, en Leganés, Madrid. Eran tiempos en que la cocina solar con cajas de cartón parecía una broma ingeniosa y poco útil en épocas de bonanza económica. Este buen hombre se llamaba Jesús Castellanos, y
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